El Programa Monetario 2008 Impone un l�mite a Sostener el D�lar
Informe Mensual - Enero 2008 (versi�n PDF).
Pol�tica Monetaria 2008:
"El programa Monetario Impone
un l�mite a Sostener el D�lar"
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Por Ramiro Casti�eira
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Desde la salida de la convertibilidad la econom�a se encuentra en una fase expansiva apuntalada desde sus inicios por la decisi�n pol�tica de sostener un tipo de cambio relativamente alto, pero que con los a�os se fue apoyando cada vez en mayor proporci�n en el ben�volo contexto externo.
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De hecho, al margen del rebote econ�mico una vez librada la econom�a del "corset" que impon�a la convertibilidad, la combinaci�n de ambos factores (junto a la exitosa renegociaci�n de la deuda p�blica), incidieron en gran medida en los tres frentes macroecon�micos que se destacaron los �ltimos a�os: En el nivel de actividad econ�mica y su acelerado crecimiento, en la balanza comercial y su super�vit externo, y en los n�meros fiscales y su resultado positivo.
En efecto, el tipo de cambio alto genera un proceso de sustituci�n de importaciones que todav�a perdura y permite no s�lo sostener elevadas tasas de nivel de actividad por absorci�n interna, sino que al mismo tiempo permite mejorar el saldo de la balanza comercial al disminuir la elasticidad Impo/PBI.
A su vez, la subvaluaci�n del peso otorga competitividad cambiaria que permite fomentar exportaciones no tradicionales (lideradas por el turismo), y al mismo tiempo "facilita" al Gobierno aplicar retenciones a las exportaciones tradicionales, que actualmente explican m�s del 100% del super�vit fiscal.
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Por supuesto, sostener el d�lar en una econom�a que se encuentra casi en plena utilizaci�n de los factores productivos (medido seg�n la tasa de desempleo), se convierte en "terreno f�rtil" para que los excesos de demanda se traduzcan con suma facilidad en presiones inflacionarias.
Por supuesto, sostener el d�lar en una econom�a que se encuentra casi en plena utilizaci�n de los factores productivos (medido seg�n la tasa de desempleo), se convierte en "terreno f�rtil" para que los excesos de demanda se traduzcan con suma facilidad en presiones inflacionarias.
Esta situaci�n exige en forma creciente una mayor coordinaci�n macroecon�mica entre la pol�tica monetaria y la pol�tica fiscal para que no reaccionen los precios.
Efectivamente, como la pol�tica monetaria se torna pasiva por su objetivo de sostener el tipo de cambio, y con un fuerte sesgo expansivo ante el importante ingreso de d�lares, ello exige una coordinaci�n macroecon�mica con la pol�tica fiscal no menor, no s�lo para absorber los pesos en forma genuina (es decir, sin endeudar al BCRA), sino m�s importante a�n, para que act�e en forma contrac�clica sobre el nivel de actividad (o por lo menos no empuje), de manera de contener la demanda agregada y evitar que los excesos de demanda se transformen en incrementos de precios.
No obstante, en 2007 la pol�tica fiscal aumenta notablemente su efecto expansivo al disminuir el super�vit primario de 3,5 a 2,2% del PBI, perdiendo por completo la coordinaci�n macroecon�mica necesaria entre la pol�tica fiscal y monetaria que exige el tipo de cambio alto, obteniendo como consecuencia un incremento en el nivel de inflaci�n.
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Ante la descoordinaci�n macroecon�mica y su consecuente inflaci�n de 2007, igualmente el BCRA opt� por no modificar su pol�tica monetaria, posiblemente porque atenuar su sesgo expansivo implicar�a modificar el tipo de cambio, algo que podr�a implicar "conflictos" con el ejecutivo.
Ante la descoordinaci�n macroecon�mica y su consecuente inflaci�n de 2007, igualmente el BCRA opt� por no modificar su pol�tica monetaria, posiblemente porque atenuar su sesgo expansivo implicar�a modificar el tipo de cambio, algo que podr�a implicar "conflictos" con el ejecutivo.
Pero como tampoco opt� por subir las tasas de inter�s en igual proporci�n a la inflaci�n, sea por no querer enfriar la econom�a o por temor a activar una "bicicleta financiera" (tasas altas en pesos y tipo de cambio fijo), lo cierto es que ello deriv� en una pol�tica monetaria a�n m�s expansiva, con cr�ditos creciendo al 40% interanual y plazos fijos que no crecen desde principios de 2007.
En definitiva, la descoordinaci�n macroecon�mica que naci� en la pol�tica fiscal, dej� en falta a la pol�tica monetaria, principal responsable de la evoluci�n de los precios en la econom�a, dado que termin� convalidando el alza de precios en 2007, que estimamos (utilizando el IPC provincias) en 17% en todo el a�o.
Pero para el 2008 el BCRA se impone por primera vez un l�mite a la "pasividad" de la pol�tica monetaria respecto a la evoluci�n de la inflaci�n. En efecto, el Programa Monetario 2008 no s�lo se propone una meta sobre M2 privado, lo que entendemos es el agregado monetario m�s relevante para seguir la inflaci�n, sino que se propone disminuir su tasa de variaci�n respecto a la observada en 2007.
Etiquetas: Informes, Pol�tica Cambiaria, Pol�tica Monetaria
Informe Especial N� 385 (Versi�n PDF)

