Recientemente el INDEC confirm� que la econom�a creci� un 8,5% durante el 2006, guarismo que es levemente inferior al 9,2% del 2005.
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Al margen de la muy buena noticia que ello conlleva, los n�meros oficiales nos permiten estimar con mayor certidumbre a cu�nto ascender� el monto a pagar por las unidades vinculadas al PBI, y confirmar que este a�o terminar� pagando m�s del doble que el a�o pasado pese a que la econom�a creci� en el 2006 menos que en el 2005.
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En n�meros, por el 9,2% de crecimiento del PBI del 2005 el Gobierno desembols� para el pago de los bonos vinculados al crecimiento un total de u$s385 millones, lo que es equivalente al 0,22% del PBI de ese a�o. Ahora, por el crecimiento de 8,5% del PBI de 2006, el Gobierno tendr� que enfrentar en diciembre de este a�o un pago cercano a los u$s810 millones, magnitud que representa el 0,38% del PBI de dicho periodo. Cada 100 unidades nominales implica un pago de u$s1,3, cuando el a�o pasado pag� u$s0,6.
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Es decir, el Gobierno debe destinar m�s recursos para el pago de las unidades vinculadas al PBI, no s�lo en t�rminos nominales, sino que son proporcionalmente mayores al propio crecimiento de econom�a.
.El aspecto saliente de las condiciones de emisi�n de los bonos atados al PBI que permite entender el por qu� de esta
"peculiar" forma de pago, es que el bono PBI paga por el crecimiento acumulado y no por la evoluci�n puntual de la econom�a en un a�o en particular.
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El pago de las unidades vinculadas al PBI crece a medida que el PBI observado se aleja del sendero pautado por el PBI base que el gobierno estim� en el prospecto. A mayor distancia entre uno y otro, mayor es el pago en porcentaje del PBI que se destina a estos warrant.
Para el 2007 nuestra proyecci�n es un 8% de expansi�n econ�mica, lo que implica no s�lo que se mantendr�a el vigoroso crecimiento econ�mico por 5 a�o consecutivo, sino tambi�n que se incrementar�a la diferencia entre el PBI observado respecto del sendero del PBI base de un 11,2% a un 16,1%, elevando el pago a u$s1.340 millones. Magnitud que es equivalente al 0,5% del PBI.
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Ahora bien, si bien el bono PBI eleva las erogaciones correspondientes al servicio de la deuda p�blica, a�n en % del PBI, el mismo est� lejos de generar una situaci�n de "estr�s financiero" sobre las cuentas del Gobierno Nacional, dado que el super�vit primario lo estimamos en m�s de 1 punto porcentual por arriba del pago total de intereses, incluso para el a�o 2008.
. Es decir, Argentina paga m�s porque crece y que ello permite hacerse de los recursos para pagarlos sin generar por ello una situaci�n de "estr�s financiero". Ahora bien, es v�lido admitir que la Argentina le ser�a m�s f�cil crecer si el bono PBI no pagara el crecimiento acumulado y si la performance del a�o en particular. En ese caso los pagos ser�an decrecientes, tal como los es el crecimiento.
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No obstante a esta peculiar forma de pago del Bono PBI, el Canje de la deuda p�blica en default del 2005 puede categorizarse como exitoso dado que la negociaci�n y sus resultados permitieron conformar un perfil tanto de intereses como de vencimientos de capital congruente con la capacidad del pago del Gobierno.
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De esta manera, se evit� que los servicios de la deuda sean de una magnitud tal que terminen limitando el propio crecimiento econ�mico, y por lo tanto, la sustentabilidad en el tiempo del principal pasivo del sector p�blico. El cumplimiento de esta condici�n es el principal �xito del proceso de reestructuraci�n del 2005.
En efecto, mediante las condiciones de emisi�n de los nuevos t�tulos se consigui� no s�lo alargar los plazos de vencimiento de capital, sino tambi�n reducir las tasas de inter�s y a su vez capitalizar parte de esos vencimientos de intereses, en especial los primeros a�os.
En n�meros, el canje permiti� postergar las primeras cuotas de amortizaci�n del capital adeudado reci�n para al a�o 2024, como tambi�n capitalizar una parte de los intereses que devenga (0,4 puntos porcentuales de los 0,7% del PBI que devengan, magnitud que se "diluye" en el tiempo si la econom�a contin�a creciendo).
Adem�s un aspecto no menor fue modificar la estructura de monedas con que estaba conformada la deuda p�blica. Mientras que antes del default s�lo el 3% de la deuda p�blica estaba nominada en moneda nacional, en la actualidad cerca del 47% de la misma se encuentra emitida en pesos, lo que en principio permite reducir la incertidumbre ligada a la capacidad de pago del deudor ante variaciones de tipo de cambio (uno de los principales "cepos" que imped�a a la econom�a salir de la convertibilidad y de su circulo vicioso).
M�s a�n, si bien
la deuda p�blica a fin de 2006 es levemente inferior al stock de deuda p�blica del 2001 (u$s132.600 millones vs u$s144.500 millones), no s�lo hay que recordar que gran parte de la deuda p�blica provincial pas� a manos de la Naci�n, sino tambi�n que ahora incluye todas las emisiones de deuda del 2002/3 para hacer frente al costo fiscal del derrumbe la de la convertibilidad. A�n as�, el pago total de intereses pas� del 4% del PBI (y subiendo) a fin del 2001, al menos de 2% del PBI (y proyectado) para el 2007 y 2008.
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Esta nueva realidad, permite que la pol�tica de desendeudamiento sea una posibilidad cierta por primera vez en m�s de 30 a�os (con supuestamente varias renegociaciones de deuda p�blica en el medio), aunque siempre es v�lido recordar que lo �nico que ello pueda hacerlo posible es el Ahorro p�blico.
Mientras que el super�vit primario se mantenga por arriba de dicho guarismo como en la actualidad, el manejo de la deuda p�blica se torna sustentable en el tiempo y ello se plasma en una baja del ratio deuda p�blica/PBI, que el 2006 finaliz� en torno al 61,8% del PBI y a fin de 2007 estar�a ara�ando el 54% del PBI.
La din�mica del modelo post convertibilidad y sus resultados no s�lo descansan en la "salud" de los super�vit gemelos (fiscal y externo), sino tambi�n sobre la exitosa renegociaci�n de la deuda p�blica del 2005.
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