lunes, mayo 05, 2008

La Aceleraci�n Inflacionaria ya est� Enfriando la Econom�a

Por Mario Brodersohn
.
En el d�a de ayer la Sra. Presidenta de la Naci�n se�al� que no tiene ninguna intenci�n de enfriar la econom�a. Esta afirmaci�n es la continuaci�n de expresiones previas del ex � Presidente N�stor Kirchner "Los que fundieron el pa�s quieren ahora enfriar la econom�a. Terminemos con la hipocres�a. No hablemos mas de enfriar la econom�a".

Estas expresiones me traen a la memoria una muy buena pel�cula estrenada la semana pasada "El nido vac�o" dirigida por Daniel Burman (la recomiendo). La pel�cula gira en torno al dialogo entre un Neur�logo y un dramaturgo que esta comenzando a escribir un libro. El Neur�logo investiga problemas relativos a la memoria y sostiene que hay personas que confunden fantas�as con hechos reales, fantas�as que suponen que se han cumplido aunque no sean ciertas y luego pasan a formar parte de su memoria.

Siguiendo con la pel�cula de Burman, podr�amos extender la teor�a del Neur�logo a la realidad pol�tica de la Argentina. El Gobierno tiene la fantas�a de que no hay inflaci�n en la Argentina y se comporta como si esa fantas�a fuese cierta. Para el INDEC el �ndice de Costo de Vida aumento en marzo un 1.1 % y la inflaci�n en los �ltimos doce meses fue del 8.8 %

Por otra parte, las encuestas privadas se�alan que las expectativas inflacionarias para el 2008 est�n en el orden del 30% anual. En marzo las mediciones del �ndice de Costo de Vida en las Provincias de San Luis y Santa Fe muestran un aumento del orden del 4% mensual.

Pero esa no es la �nica fantas�a gubernamental. En los �ltimos cinco a�os la econom�a argentina creci� al un ritmo del 8.6% anual, tasa de crecimiento muy superior a cualquier otro quinquenio de los �ltimos cincuenta a�os. La tesis gubernamental es muy simple: �Si hemos sido tan exitosos en los �ltimos a�os porque no seguir con "mas de lo mismo"?

Esta postura no le permite ver que en el 2008 vamos a enfrentar una realidad muy distinta a la de los �ltimos a�os:
  • La inflaci�n en el 2008 se esta acelerando a un ritmo muy superior al observado en la etapa exitosa.
  • La econom�a mundial esta atravesando una crisis de cr�dito y de solvencia bancaria cuando en los cinco a�os anteriores vivimos un clima de euforia econ�mica internacional.
  • Las encuestas de opini�n muestran una notable ca�da de la credibilidad del gobierno y en la imagen de la Presidenta.

Frente a estas realidades la pol�tica de "m�s de lo mismo" del gobierno esta creando las condiciones para un enfriamiento de la econom�a, tal como se aprecia con los siguientes indicadores:

  • En materia salarial se prev� en el 2008 una ca�da del salario real debido a que el aumento previsto es del 19.5 % cuando se espera una inflaci�n del 30%. Esta realidad contrasta abiertamente con la pol�tica salarial de a�os anteriores. En el 2005 el salario real aumento un 11.7 %, en el 2006 un 8.9 % y en el 2007, suponiendo una inflaci�n real del 17%, aumenta un 1.8 %. Por primera vez, desde que asumi� el gobierno, los precios suben por el ascensor mientras los salarios lo hacen por la escalera.
  • En materia de jubilaciones el contraste entre el 2007 y el 2008 es muy claro. En el 2007 el n�mero total de jubilados aumento un 50 % debido a la moratoria previsional y el gasto gubernamental en seguridad social aumento un 60%. En cambio, para el 2008 frente a una hip�tesis del 30% de inflaci�n las jubilaciones solo aumentaran un 7.5% en marzo y otro 7.5% en junio.
  • En materia de estimulo a la inversi�n privada el 2007 tambi�n contrasta con el 2008. A comienzos del 2007 la Argentina exhib�a un clima favorable para la inversi�n. Un indicador relevante es que el riesgo pa�s en la Argentina era similar al de Brasil. Por el contrario, en el 2008 el riesgo pa�s de la Argentina triplica el de Brasil. Ello pone claramente de manifiesto la falta de credibilidad en la Argentina y consiguientemente la ausencia de incentivos para la inversi�n privada.
  • En materia de pol�tica de tipo de cambio alto la aceleraci�n inflacionaria atenta contra este objetivo. En efecto, en el 2007 la devaluaci�n del peso en relaci�n al d�lar fue del 2.6 % mientras que la inflaci�n en la Argentina fue del 17% y en los Estados Unidos del 2.9 %. En el 2008 se amplia aun mas esa brecha dado que esperamos una devaluaci�n del peso del 3/4 % mientras la inflaci�n argentina es 10 veces mas alta que la de Estados Unidos.
  • Por ultimo, en materia energ�tica se espera en los meses invernales cortes en el suministro energ�tico a las empresas que operan en le pa�s. En esos meses va a ser necesario importar fuel y gas-oil en torno a los 3.000 millones de d�lares para compensar la insuficiencia de la oferta interna de gas-oil, la ca�da en la producci�n de gas y la dr�stica disminuci�n en el abastecimiento de gas boliviano.

Todos estos factores nos indican que en el 2008 la pol�tica del gobierno de "m�s de lo mismo" esta conduciendo a enfriar el consumo y la inversi�n privada. Artemio L�pez se�ala en su blog que estamos atravesando un nivel record de pobreza. Debido a que se dispararon los precios de los alimentos, las familias pobres nunca pudieron comprar tan poco. En enero/marzo 2008 el ingreso de los hogares pobres promedio los $615 y el costo de la canasta familiar fue de $1.435. Los hogares pobres pueden comprar apenas el 43% de los bienes y servicios que se necesita para superar la l�nea de pobreza. En plena crisis del 2002 esa relaci�n era del 47%.

Estos indicadores ampl�an la afirmaci�n del ayer de la Presidenta: "Para ponerlo en criollo: enfriar la econom�a es bajar el consumo y cuando uno habla de bajar el consumo habla de menos trabajo y menos salario para millones de argentinos que han vuelto a consumir".

Volviendo a la pel�cula de Burman, en ella podemos apreciar las dificultades que enfrenta el dramaturgo para distinguir los limites entre sus fantas�as y la realidad.

La fantas�a del gobierno es que el �ndice de precios del INDEC refleja correctamente la realidad. El gobierno pretende que su fantas�a sea aceptada por la sociedad. Hasta ahora la realidad se impuso sobre la fantas�a. Un claro indicador que no todos aceptan la fantas�a del gobierno es el comportamiento de los dirigentes gremiales en sus demandas salariales. Para el INDEC en el 2007 la inflaci�n fue del 8.5 % anual y los salarios aumentaron un 22.2 %. Para el 2008 el Presupuesto Nacional aprobado por el Congreso tomo una inflaci�n del 7.3% mientras que las demandas salariales hasta ahora superan el 19.5%.

Etiquetas: ,

lunes, marzo 03, 2008

Las paradojas o �parajodas� del tipo de cambio alto con aceleraci�n inflacionaria


Informe Especial N� 387 (Versi�n PDF)
.
Las paradojas o �parajodas� del tipo de cambio alto con aceleraci�n inflacionaria

Por Mario Brodersohn


La pol�tica de tipo de cambio alto es el eje central de la estrategia econ�mica del gobierno. �La escalada inflacionaria que atraviesa la Argentina atenta contra dicho objetivo? �Tenemos todav�a una pol�tica de tipo de cambio alto? Intentar responder estas preguntas es el objetivo de este informe.

Etiquetas: , ,

martes, octubre 23, 2007

�La Manipulaci�n del IPC afecta a las Estad�sticas de las Cuentas Nacionales?

La intervenci�n del Gobierno en el INDEC desde principios de a�o para tergiversar el Indice de precios al Consumidor (IPC) con el objetivo de intentar "esconder" el salto inflacionario que sufre la econom�a, como tambi�n no indexar el 41% de la deuda p�blica al CER, termin� generando una notable p�rdida de credibilidad sobre la veracidad de muchos de los indicadores que difunde la entidad.
..Es que la alteraci�n del �ndice de precios al consumidor tuvo un efecto indirecto al distorsionar diversos indicadores que se realizan sobre la base de los datos que suministra el IPC, no s�lo el CER.
.
Ejemplo de ellos son los �ndices de pobreza e indigencia al afectar la evoluci�n del costo de la canasta b�sica alimentaria. Tambi�n son ejemplos los �ndices que miden la evoluci�n de las ventas en los Supermercados y Centros de compras. En efecto, en estos �ltimos indicadores, para medir las cantidades reales, al monto de ventas corrientes se las deflacta mediante la evoluci�n de los precios de una cesta que surge de la EPH, pero que se arma en base a los datos que releva el IPC. As�, dada una variaci�n de ventas nominales, el menor nivel de inflaci�n termina "inflando" las cantidades vendidas de estos dos indicadores. (ver pag. 5 del Informe Oficial de Centros de compra, o pag 9 en Supermercados)


.

A todo ello se suma a las declaraciones oficiales del organismo de estad�sticas de la provincia de Mendoza donde advierten de la manipulaci�n de los datos para reflejar una inflaci�n menor tambi�n en la nueva serie de precios al consumidor a escala nacional. Por �ltimo, se suma las modificaciones no muy "claras" en el Indicador Sint�tico de Servicios P�blicos (ISSP) como tambi�n los cambios metodol�gicos sobre el �ndice de precios mayoristas.
.
En suma, la manipulaci�n del IPC tuvo una onda expansiva sobre otros indicadores de la instituci�n al mismo tiempo que las modificaciones no esclarecidas sobre la metodolog�a de otros indicadores que publica el organismo, es lo que fundamenta el manto de duda sobre cualquier indicador que publique la instituci�n.

Las dudas ahora llegan a los n�meros del PBI. En efecto, el fuerte crecimiento del 9,2% interanual para el mes de Agosto sorprendi� al mercado. La vigorosa expansi�n genera las mismas sospechas sobre si la manipulaci�n del IPC ya est� afectando en alguna medida la estimaci�n del crecimiento medido por cuentas nacionales. En principio, el IPC no se usa para medir las Cuentas Nacionales. Uno mide la evoluci�n de los precios de una cesta de productos y servicios en el Gran Buenos Aires, mientras que el otro mide la evoluci�n de los precios impl�citos de toda la econom�a.

No obstante las sospechas existen principalmente en los sectores que se miden a precios corrientes y que luego se deflactan, que vale advertir no son pocos recordando que los servicios explican cerca del 60% del producto.

Sin tener herramientas para responder si la manipulaci�n del IPC est� afectando las cuentas Nacionales, por ahora tomamos los n�meros como v�lidos, dejando planteada la hip�tesis. Adem�s, vale advertir que tambi�n existen indicadores que permiten esperar un incremento en el nivel de actividad econ�mica.

En esencia, la econom�a sostiene altas tasas de crecimiento porque baj� su tasa de ahorro. El menor super�vit fiscal y externo son reflejo del menor ahorro Nacional que empuja el consumo, lo que le est� otorgando un nuevo impulso a la econom�a.
.
En efecto, si bien la menor creaci�n de empleo como incremento del salario real permit�a prever cierta desaceleraci�n en el nivel de actividad, el consumo en 2007 renueva su empuje m�s que compensado dicho efecto, principalmente con el plan de inclusi�n previsional que permiti� a 1,3 millones de nuevos jubilados entrar al circuito del consumo, pero que tambi�n se suma la cosecha con precios r�cord y un incremento no menor en los subsidios al sector privado.
.
Adem�s, la inflaci�n empuja el consumo ante una tasa de inter�s real negativa (pero positiva en d�lares). A todo ello, para los �ltimos meses del a�o se suman una rebaja del impuesto a las ganancias, aumentos en las asignaciones familiares, aumento de las jubilaciones y las estad�sticas hablan de aumentos salariales (privados y p�blicos) por arriba de la inflaci�n medida por el IPC provincias.
El "renovado" y creciente empuje del consumo a tasas superiores 9% este a�o, permite sostener elevadas tasas de crecimiento del PBI que estimamos en torno al 8,4% para este a�o.
.
Por supuesto, el exceso de demanda que no cubre la producci�n interna que crece a un ritmo claramente menor, no s�lo est� ajustando por precios (seg�n el �ndice de precios de las provincias, la inflaci�n anualizada de los primeros 8 meses del a�o alcanza a 15%), sino tambi�n que "al comp�s" de la apreciaci�n real del peso v�a precios, cada vez ser� en mayor proporci�n el ajuste por nivel de importaciones. Efecto que se acent�a notablemente por las menores exportaciones netas de energ�a.
.
Los n�meros reflejan que ni la crisis energ�tica ni la crisis de la subprime pareciera que afectaron el nivel de actividad. No obstante vale advertir que si afectaron los super�vit gemelos. El super�vit fiscal del Gobierno Nacional cerrar�a en 2,3% del PBI y el super�vit de d�lares del sector privado los �ltimos 3 meses fue nulo producto de la mayor demanda de activos externos en un contexto de que la crisis energ�tica redujo el super�vit comercial. A�n as�, pasado lo peor de la crisis energ�tica como de la subprime el mercado cambiario todav�a no retoma la din�mica de impotantes excedentes de d�lares porque continua una mayor demanda de d�lares en la econom�a.

.
En suma, la econom�a continua reflejando altas tasas de crecimiento en virtud del renovado empuje del consumo aunque ahora una parte no menor es promovido con la baja de ahorro nacional, que se refleja en la baja de los super�vit gemelos (fiscal y externo).
.
Ello permite "eludir" la natural desaceleraci�n de una econom�a ya recuperada de su peor crisis econ�mica, aunque a costa de mayores niveles de inflaci�n y tasas de inter�s como deterioro de la posici�n fiscal y externa, que termina aumentado las probabilidades de un proceso de ajuste que sincere parte del c�mulo de distorsiones en los mercados regulados como la velocidad de crecimiento econ�mico.

Etiquetas: ,

lunes, julio 02, 2007

�Se Acelera la Tasa de Inflaci�n?

Informe Mensual Junio 2007:

"�Se Acelera la Tasa de Inflaci�n?"
.
Por Juan Sommer


M�s all� de lo que indican las cifras oficiales de inflaci�n, hay un amplio consenso en cuanto a que la econom�a argentina ha subido un escal�n en materia inflacionaria. Esta situaci�n siempre genera la pregunta si este es un escal�n estable o si existen riesgos de entrar en un proceso de aceleraci�n de la tasa de inflaci�n con las consecuencias que ello tendr�a sobre la continuidad del proceso de crecimiento del nivel de actividad, los salarios reales y el empleo.

Responder a esta pregunta es sumamente complejo ya que interact�an diferentes variables. Por ello, aqu� analizaremos s�lo algunos de los factores que est�n incidiendo en la mayor tasa de inflaci�n y evaluaremos si la falta de decisiones de pol�ticas para controlar esos efectos tiene como resultado una aceleraci�n del proceso de inflaci�n. El an�lisis tambi�n lleva a conjeturar acerca de la disposici�n del Gobierno a tomar esas decisiones.

Etiquetas: ,

jueves, mayo 17, 2007

El Costo Econ�mico del "Machismo" de Moreno

La pol�tica "anti-inflacionaria" del Gobierno se fue centrando en los dos �ltimos a�os cada vez m�s en una pol�tica de control de precios. Comenz� con el congelamiento de las tarifas de las empresas privatizadas y luego avanz� con un control sobre los principales componentes de la canasta b�sica de consumo masivo. Primero lo hizo con una lista de "precios sugeridos" y luego directamente acordando precios con las principales empresas de consumo masivo. Posteriormente avanz� con decisiones m�s espec�ficas para algunos productos como los l�cteos bajo la amenaza de subir las retenciones o con la carne con la prohibici�n de las exportaciones.

Todas estas decisiones no fueron suficientes para frenar la inflaci�n. En el �ltimo trimestre del 2006 la tasa de inflaci�n aument� al 10,1% anual. A partir de all� el Gobierno comenz� a manipular estad�sticamente el Indice de Costo de Vida. As� fue que en enero del 2007 se decidi� que en el Indice de Costo de Vida no se contabilizar�a el aumento generalizado del 20% de las empresas pre-pagas de salud y que en los gastos de turismo s�lo se tomar�an los precios oficiales comunicados a los hoteles.

La demanda de altos funcionarios del Gobierno al INDEC para que le entregue la lista de los comercios a los que el organismo encuesta para la elaboraci�n del �ndice, provoc� el alejamiento del personal superior t�cnico de ese organismo.

Finalmente, el 16 de mayo el Fiscal Nacional de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, pidi� al Procurador General de la Naci�n la separaci�n de sus cargos del Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y de la Directora de �ndices de Precios del INDEC, Beatriz Pagliere. La puntada final de este proceso lo constituye la decisi�n del Fiscal de prohibir ingresar al INDEC a ambos funcionarios fundament�ndolo en que "continuar�n delinquiendo" por los "artilugios y artificios que ha instaurado ilegalmente" para la confecci�n del �ndice de inflaci�n. Todo ello deterioro la credibilidad del �ndice de Costo de Vida.


�Cu�les fueron las consecuencias econ�micas de estas manipulaciones sobre el Indice de Costo de Vida?

La primera de ellas fue que le quit� credibilidad a los t�tulos p�blicos que se indexan con el Indice de Costo de Vida y ello repercuti� claramente en su precio. Por ejemplo el precio del bono descuento en pesos ajustado por CER pas� de 155,20 a fines de enero, (antes de la publicaci�n del IPC de ese mes que inclu�a la primera "tanda" de cambios metodol�gicos) descendi� a $141,5 a mediados de marzo (-8,8%) y en la actualidad oscila levemente por debajo de $ 150.

Pero no s�lo observa p�rdidas el inversor que posee bonos indexados, tambi�n observa p�rdidas el Gobierno. En efecto, la segunda consecuencia econ�mica de la manipulaci�n del Indice fue el aumento en el costo financiero que tiene que enfrentar la Argentina en las nuevas emisiones de t�tulos de deuda p�blica en d�lares.

El Cuadro No 1 y en el Gr�fico respectivo muestra la evoluci�n del riesgo pa�s a partir de enero del 2007 en la Argentina, Brasil, M�jico y Uruguay. All� se observa claramente que mientras el riesgo pa�s aument� en la Argentina en los otros piases cayo en estos �ltimos cuatro meses.
.


Por su parte, el Cuadro No 2 muestra que este a�o hubo cinco emisiones por un total de 3.101 millones de d�lares. La primera se licit� el 25 de enero del 2007 y su costo financiero fue de 7,71% anual y la �ltima realizada el 10 de mayo tuvo un costo financiero de 8,44% anual.
.

Frente a esos costos se suele argumentar que la menor tasa de inflaci�n que surge de manipular el Indice favorece al Gobierno y castiga a los tenedores de t�tulos p�blicos indexados por CER. Ello es cierto. Pero tengamos en cuenta que s�lo afecta el devengamiento de esos t�tulos porque los t�tulos de canje "discount" comienzan a vencer en el 2024 y es muy posible que hasta entonces la manipulaci�n actual se revierta cuando terminen los controles, es decir, las manipulaciones actuales pueden terminar siendo corregidas posteriormente. M�s aun, la decisi�n del Fiscal Nacional de Investigaciones Administrativas aceptando las manipulaciones sobre el Indice de Costo de Vida puede constituir la puerta de entrada de una serie de demandas judiciales al Gobierno para corregir las p�rdidas que provocaron a los tenedores privados de t�tulos las manipulaciones sobre el Indice.

En s�ntesis, este conjunto de resultados nos se�ala que las actitudes de "machismo prepotente" del Secretario Moreno orientadas a exponer un �ndice de inflaci�n menor al que los consumidores realmente afrontan concluy� generando un creciente costo financiero en el endeudamiento del gobierno que, lamentablemente, aflige a todos los argentinos. Tambi�n es cierto que ese mayor costo financiero es la punta visible del iceberg porque, adem�s, esconde una menor predisposici�n a asumir riesgos de inversi�n.

Etiquetas: , ,

viernes, marzo 23, 2007

La Recaudaci�n del IVA es un Buen Indicador de la Verdadera Inflaci�n

Por Carlos E. Bonvecchi.
Economista Invitado
---

"Ning�n pueblo cree en su gobierno.
A lo sumo, los pueblos est�n resignados."
Octavio Paz

Aunque las nuevas autoridades del INDEC no han informado sobre la naturaleza y las caracter�sticas de las modificaciones que se introdujeron a partir de enero del corriente a�o en la metodolog�a de c�lculo del �ndice de precios al consumidor, tampoco se han ocupado en desmentir cada uno de los cambios que, seg�n los medios especializados, fueron aplicados. Modificaciones que est�n re�idas con los protocolos y los procedimientos de recolecci�n y c�lculo de los precios que habitualmente son aplicados en casi todos los pa�ses del mundo.

Las razones que habr�an llevado a las autoridades a proceder de semejante manera han dado origen a variadas especulaciones por parte de los analistas, abriendo un abanico de explicaciones que arranca por la m�s obvia (desactivar expectativas negativas sobre el comportamiento futuro de los precios, que podr�an da�ar la imagen del gobierno en un a�o electoral); pasando por la necesidad de moderar los reclamos por recomposiciones salariales que podr�an agudizar la actual puja distributiva; para finalizar con la necesidad de acotar el crecimiento de la carga de intereses y amortizaciones de la deuda p�blica indexada.

Sin embargo, y ateni�ndose solamente a estas tres posibles explicaciones, el proceder de las autoridades dif�cilmente logre alcanzar, de manera cabal, sus objetivos. En primer lugar, es cada vez m�s evidente para el conjunto de la sociedad que no existe ninguna correlaci�n v�lida entre la variaci�n oficial informada de los precios, y la "sensaci�n t�rmica" que tienen los consumidores. En efecto, una reciente encuesta realizada por el Centro de Investigaci�n en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella entre el 28 de febrero y el 8 de marzo (esto es, poco despu�s de los oscuros acontecimientos que envolvieron al INDEC) muestra que el ritmo de inflaci�n percibido por la gente es entre un 50% y 60% mayor al calculado por el "intervenido" INDEC; es decir, 15% a 16% anual frente al 10% estimado de manera oficial.

En segundo lugar, porque la demanda de recomposici�n salarial no se limita a recuperar la inflaci�n pasada o a incorporar la proyectada oficialmente sino que, adem�s, incluye un ingrediente asociado al objetivo de mantener invariable la ponderaci�n de los salarios en el PBI. De ah�, entonces, que los sindicalistas adicionen a sus peticiones vinculadas con la inflaci�n el ritmo esperado de aumento del producto. En ese marco, si a ello se le suma, tambi�n, el incremento esperado en el empleo asalariado, entonces se alcanzar� el objetivo de aumentar la participaci�n de los asalariados en el ingreso. Es por estas razones que las demandas salariales de los principales sindicatos no son menores al 20% (lo cual implica una tasa de inflaci�n superior a la proyectada por el gobierno); que incluyen adem�s el beneficio, para los salarios m�s altos, de la reducci�n del m�nimo no imponible del impuesto a las ganancias para las personas f�sicas y, finalmente, que se incorporan en casi todas las negociaciones salariales cl�usulas gatillo (no porque se est� esperando una disparada de los precios, aspecto al que la citada encuesta le asigna una baja probabilidad), sino por la desconfianza que generan las nuevas mediciones oficiales).

Finalmente, estas maniobras tampoco enga�an a los tenedores de los bonos indexados, cuyos precios fueron r�pidamente castigados por los mercados cuando se conoci� la burda manipulaci�n de los �ndices. No obstante, los t�tulos mantendr�n su atractivo, porque a pesar de que la correcci�n por precios no sea la "verdadera", sigue siendo una de las m�s altas del mundo emergente. A ello cabe agregar un marco de estabilidad o reducida variabilidad esperada en el tipo de cambio nominal, y la posibilidad de tomar cr�dito en el exterior a tasas muy reducidas. En esas condiciones, es posible obtener importantes ganancias financieras. No obstante, ya existen presentaciones legales por parte de inversores en t�tulos indexados reclamando protecci�n por lo que presumen puede constituirse en una posible estafa.

�Es tan importante la diferencia entre la tasa de inflaci�n oficial y la "verdadera"? La pregunta es pertinente, porque si se tratara de una discrepancia poco significativa, no s�lo ser�a absurdo ocupar el tiempo en especular acerca de cu�les ser�an las razones que llevaron al gobierno a este proceder sino que, adem�s, se hace dif�cil pensar que las autoridades se hubieran embarcado en una maniobra que, sin duda, tiene costos en t�rminos pol�ticos y da�a la imagen de credibilidad sobre el accionar gubernamental. Surge, entonces, el interrogante m�s temido: �cu�l es la verdadera tasa de inflaci�n?

Tratar de estimarla a partir de un agrupamiento diferente de los precios incluidos en el IPC, o excluyendo rubros cuya estacionalidad o volatilidad suele ser importante, o �tems que el gobierno determina de manera directa o indirecta y, por tanto, limitarse a considerar s�lo los bienes y servicios restantes (la llamada inflaci�n n�cleo), no conducir�a a variaciones demasiado diferentes a las conocidas oficialmente, ya que la p�rdida de credibilidad sobre los valores imputados para estimar el nivel del �ndice se ha generalizado a la mayor�a de los bienes y servicios m�s significativos.

Se ha sugerido, entonces, considerar como un reflejo m�s certero de la tasa de inflaci�n a la que surge del c�lculo de los precios impl�citos en el PBI. En tal sentido, se observa que a partir del primer trimestre del 2006, la variaci�n trimestral interanual del IPI ha arrojado valores superiores, en el orden de los 2.3 a 2.8 puntos porcentuales, a los estimados a partir del IPC; por ejemplo, en el �ltimo trimestre de 2006 el IPI arroj� una variaci�n interanual del 12.8% frente al 10.1% registrado en el IPC. Sin embargo, esta medici�n presenta, como m�nimo, tres inconvenientes.

El primero, que la canasta de bienes y servicios considerada en el IPI es mucho m�s amplia que la utilizada para la confecci�n del IPC rest�ndole, en consecuencia, validez comparativa. Tal es as� que, desde el a�o 2003, pueden observarse trimestres en los cuales la variaci�n interanual del IPI fue inferior a la registrada en el IPC. El segundo, que la f�rmula de c�lculo de los �ndices es diferente: el IPI es un �ndice Paasche (ponderaciones m�viles), y el IPC es un �ndice Laspeyres (ponderaciones fijas). El tercero, que las estimaciones de precios impl�citos son de car�cter trimestral lo que reduce, por lo tanto, su utilidad como indicador para seguir, en el corto plazo, la evoluci�n de los precios. Por lo dem�s, si se considera s�lo al IPI correspondiente al consumo privado, se observa que durante el a�o anterior, la variaci�n interanual trimestral fue, excepto el primer trimestre, inferior a la del IPC.

Tambi�n se ha sugerido hacer uso de las variaciones registradas en la recaudaci�n del IVA y en el Estimador Mensual de Actividad Econ�mica (EMAE). La idea que subyace es la siguiente: la informaci�n sobre la recaudaci�n del IVA incluye como m�nimo, en forma mensual, los cambios en dos de los factores que explican m�s significativamente sus variaciones(1): las cantidades transadas y los precios pagados por las mismas. Por lo tanto, si a la variaci�n experimentada en la recaudaci�n del IVA, se le deduce la variaci�n registrada en el EMAE, la tasa de variaci�n remanente corresponder�a, gruesamente, a la de los precios y algo m�s. Dado que en los �ltimos a�os no se han producido cambios significativos en la legislaci�n tributaria sobre el IVA, como tampoco en las normas de liquidaci�n e ingreso del impuesto(2), la variaci�n remanente incorpora, centralmente, los cambios en los precios y en las cantidades y en el grado de cumplimiento de la obligaci�n tributaria.

Al respecto, cabe destacar que en una fase expansiva del ciclo econ�mico como la actual, los niveles de morosidad tienden a disminuir y, por lo tanto, la recaudaci�n a incrementarse. En cambio, la reducci�n en los niveles de evasi�n registrados, derivada de las indudables mejoras alcanzadas durante los �ltimos a�os en la administraci�n tributaria, no se mantiene o aumenta, de manera necesaria, con la continuidad de la fase ascendente del ciclo. En tal sentido, los especialistas tributarios coinciden en que dos puntos porcentuales por a�o de aumento de la recaudaci�n del IVA pueden ser adjudicados a estos factores.

En principio, esta idea presenta la ventaja que se trata de dos indicadores que se elaboran con frecuencia mensual, y que al estar el IVA generalizado a casi la totalidad de los bienes y servicios de la econom�a, impl�citamente representa una canasta de consumo m�s parecida a la del IPC. Presenta, en cambio, el inconveniente que los bienes y servicios utilizados para la estimaci�n del EMAE constituyen un conjunto m�s reducido que el incluido en la canasta del IPC. Pero en ausencia de una mejor y r�pida alternativa de c�lculo, y sin ignorar las limitaciones que los hechos se�alados implican, se ha intentado una estimaci�n de la inflaci�n "verdadera" a partir de estos elementos.

La recaudaci�n del IVA tiene dos componentes: el IVA-DGI y el IVA-ADUANA. El primero corresponde a lo ingresado en concepto de la actividad econ�mica interna, mientras que el segundo a lo abonado por las importaciones, ya sean estas de bienes de capital, intermedios, de consumo durable o de consumo no durable. Dado que no se cuenta, en esta ocasi�n, con la informaci�n de recaudaci�n correspondiente a estas dos �ltimas categor�as de bienes se ha optado por considerar, a los fines de la estimaci�n de la "verdadera" tasa de inflaci�n, s�lo a la recaudaci�n del IVA-DGI (3) .

A su vez, la recaudaci�n neta del IVA se ve afectada, entre otros conceptos, por el valor de las devoluciones y por los reintegros a las exportaciones. En el caso de las primeras, cabe tener en cuenta, por ejemplo, la devoluci�n parcial por las compras realizadas con tarjeta de d�bito y de cr�dito, los saldos a favor de los contribuyentes en virtud de reg�menes especiales de promoci�n o exenci�n, o errores en las liquidaciones, por citar a las m�s frecuentes. Dado que esas devoluciones se corresponden con hechos imponibles generados internamente, se entiende que a los fines de esta estimaci�n de la "verdadera" tasa de inflaci�n, la recaudaci�n a ser considerada es la bruta.

En el caso de las ventas al exterior, el r�gimen del impuesto al valor agregado las exime, permitiendo el recupero del valor del tributo abonado en la compra de bienes y servicios destinados a esas mismas exportaciones. En consecuencia, cuanto mayor sea el peso de las ventas al exterior en las ventas totales, mayor deber�a ser el valor de los reintegros. Dado que no se cuenta, para esta ocasi�n, con la informaci�n adecuada sobre reintegros, se ha optado por excluirlas del c�lculo de la "verdadera" tasa de inflaci�n(4).

Uno de los c�lculos realizados compara el promedio de los dos primeros meses de los �ltimos tres a�os. Se observa, en este caso, que la tasa de inflaci�n del IPC fue, en el 2006, muy similar a la impl�cita a trav�s de la recaudaci�n del IVA y el EMAE (11.8% versus 10.8%). Sin embargo, mientras el IPC muestra en el primer bimestre de este a�o una reducci�n en la tasa de inflaci�n (9.6%), la estimaci�n de la tasa "verdadera" exhibe no s�lo un valor superior al a�o anterior sino, adem�s, sustantivamente m�s alto que el del IPC (24.7%).

Sin embargo, considerar s�lo un bimestre puede introducir importantes distorsiones. Para evitar ese inconveniente, se hizo la estimaci�n para los doce meses comprendidos entre los meses de marzo de un a�o a febrero del siguiente. En este caso, el IPC mantiene un valor similar para los dos �ltimos a�os (10.3% y 10.5%), mientras que la tasa de inflaci�n impl�cita pasa de un 8% anual a un 20.1% por a�o. Esto es, duplica la registrada a partir del IPC.

Por �ltimo se calcul� el promedio m�vil de 12 meses comenzando con el a�o 2002. En este caso se observa, por un lado, que desde mediados de 2005 mientras la tasa de inflaci�n registrada por el IPC muestra una tendencia decreciente, la impl�cita calculada a trav�s del IVA y el EMAE exhibe el comportamiento opuesto. Por el otro lado, para los doce meses comprendidos entre marzo de 2006 y febrero de 2007, el IPC muestra una variaci�n anual del 10.7% y la tasa de inflaci�n "verdadera" arroja un valor del 19.5%.

En s�ntesis, m�s all� de las imperfecciones que esta estimaci�n puede arrastrar, dos cuestiones parecen evidentes: en primer lugar, que en lugar de que la tasa de inflaci�n tienda a disminuir, las evidencias muestran una aceleraci�n. En segundo lugar, que la discrepancia entre el IPC y la estimaci�n impl�cita es creciente y duplica al c�lculo oficial.
.
Carlos E. Bonvecchi
----
.
(1) Las variaciones en la recaudaci�n del IVA recogen no s�lo los cambios producidos en las cantidades y precios sino, tambi�n, las modificaciones registradas en los niveles de mora y evasi�n, en la legislaci�n tributaria y en las normas de liquidaci�n y percepci�n del tributo. Asimismo, son sensibles a la variaci�n en el n�mero de d�as h�biles mensuales, como respecto de la incorporaci�n de un n�mero mayor de contribuyentes.
.
(2) La recaudaci�n del IVA de un mes corresponde a los hechos imponibles generados el mes anterior. A pesar de ello, las estimaciones sobre la "verdadera" tasa de inflaci�n no difieren mayormente, si los datos se computan a trav�s de las series originales o desfasadas. Lo mismo se observa en el caso de las series desestacionalizadas.
.
(3) Aunque la canasta del IPC no incluye bienes intermedios y de capital, la exclusi�n de la recaudaci�n del IVA-ADUANA por los bienes de consumo importados subestima el valor total de los ingresos que deber�an considerarse. Esta subestimaci�n ser� mayor en la medida que estas importaciones crezcan m�s r�pido que las cantidades producidas internamente, que los precios de los bienes importados aumenten m�s que los internos, que el tipo de cambio nominal var�e m�s que los precios locales.
.
(4) En suma, por el lado de las importaciones se estar�a subestimando la recaudaci�n del IVA que deber�a ser considerada. En cambio, en el caso de las exportaciones, se la estar�a sobrestimando. La no incorporaci�n de ambos datos (IVA-ADUANA y reintegros) significa, impl�citamente, que se asume una suerte de compensaci�n entre ambos (aunque el valor de las exportaciones es mayor que el de las importaciones, la al�cuota del IVA abonada es superior al reintegro promedio).

Etiquetas: ,

martes, febrero 06, 2007

QUITARLE MEDIO PUNTO A LA TASA DE INFLACION IMPLICA UNA PERDIDA EN UN MES DE u$s271 MILLONES PARA LOS QUE TIENEN TITULOS PUBLICOS INDEXADOS

El Instituto Nacional de Estad�sticas y Censos (INDEC) nos informo que el Indice de Costo de Vida aument� en enero 2006 un 1.1% cuando la mayor�a de las estimaciones presum�an un aumento del 1.6%, es decir, una quita de 0,5 puntos porcentuales en un solo mes.

No hay ninguna duda que en el �ndice de Costo de Vida incide el congelamiento de las tarifas de los servicios p�blicos privatizados (luz, gas, nafta, tel�fono, agua, etc.). En este caso, el Gobierno no esta cometiendo ning�n pecado en la confecci�n del Indice de Costo de Vida porque el consumidor paga efectivamente el precio fijado por el Gobierno y el �ndice de Costo de Vida al tomar esos precios correctamente refleja esta realidad. Ello no implica dejar de lado las cr�ticas que se formulan a esta pol�tica en t�rminos de sus efectos distorsivos sobre la asignaci�n de recursos o sobre la falta de incentivos a la inversi�n o sobre la magnitud de los subsidios que ello ocasiona.

Pero el an�lisis no es tan claro en el caso de otros bienes y servicios sujetos a controles. Una pol�tica de controles de precios puede impulsar al Gobierno a dos tipos de acciones si su objetivo es incidir en la medici�n del �ndice de precios.

El primer caso es cuando el Gobierno fija los precios de los productos que directamente forman parte del Indice pero no fija los precios de aquellos que son claramente sustitutos del bien o servicio sujeto a control. Por ejemplo, fija el precio del tipo del corte de la carne o denominaci�n del fideo que directamente entra en el �ndice y deja desregulado los otros tipos de corte de carne o fideos.

La designaci�n de una funcionaria flexible a las inquietudes del Gobierno podr�a llevar a que la Secretaria de Comercio tenga acceso a la informaci�n sobre los domicilios de las empresas que podr�an ser entrevistadas por los encuestadores del INDEC. Este fue efectivamente el tema del conflicto entre la funcionaria saliente y el Ministro de Econom�a porque obviamente contar con esa informaci�n facilita el �xito de los productos sujetos a control de precios.

El segundo caso es cuando el Gobierno hace uso de "una ingeniosa ingenier�a contable" para influir en el Indice de Costo de Vida. Dos ejemplos son muy claros. El Gobierno mantiene constante las cuotas mensuales de los colegios privados, que son los precios que pregunta el encuestador, pero aumenta el n�mero de cuotas que se pagan en el a�o. Otro caso similar surge de la reciente decisi�n vinculada con al medicina prepaga. En lugar de tomar un aumento del 20/22% en el costo del servicio, decide que la pauta legal es aumentar solo un 2% la cuota inicial en el 2007 y simult�neamente crea un nuevo r�gimen de aranceles complementarios por los servicios de salud que en el futuro prestaran a sus afiliados.

Es obvio, que el objetivo fundamental del Gobierno en torno a estas estrategias estad�sticas es frenar las expectativas inflacionarias y tambi�n atenuar las demandas salariales.

Pero el Indice de Costo de Vida no solo incide en las demandas salariales. Tiene otras consecuencias negativas que golpean sobre la seguridad jur�dica. El canje de la deuda que realizo el Gobierno para salir del "default" cambio tambi�n la estructura de monedas de la deuda del Gobierno. En efecto, en la �poca de la convertibilidad toda la deuda estaba en d�lares. A partir del canje el 41% de la deuda publica total esta en pesos indexada con el Indice de Costo de Vida.

La deuda p�blica total a fines del 2006 asciende a u$s132.600 millones de d�lares. De este total, 54.300 millones de d�lares son t�tulos p�blicos en pesos indexados por el �ndice de Costo de Vida (ajuste por CER). En consecuencia, una quita en el mes de enero de medio punto en el �ndice implica una perdida de ajuste de 271 millones de d�lares. Esta quita puede dar lugar en el futuro a m�s de un litigio en la justicia argentina.

Etiquetas:

lunes, enero 08, 2007

El Indice de Costo de Vida es un Indicador Representativo de la Tasa de Inflaci�n?

El Instituto Nacional de Estad�sticas y Censos (INDEC) nos inform� que el Indice de Costo de Vida aument� un 9,8% en el periodo diciembre 2006/diciembre 2005. Este anuncio gener� dos reacciones. Por un lado, euforia en el Gobierno porque se hab�a cumplido con el objetivo de reducir a un digito la inflaci�n en el 2006. Por el otro lado, comentarios period�sticos poniendo de relieve la falta de credibilidad de ese indicador para medir la realidad inflacionaria en el 2006.

Esta dualidad en el an�lisis ha sido claramente puesta en evidencia en el muy buen informe semanal del viernes 5 de enero que amablemente me env�a, en el actual contexto de trueque inform�tico, la consultora MVAS Macroeconom�a:

"Vemos con cierta preocupaci�n la proliferaci�n de ciertas interpretaciones tendientes a quitarle al IPC "representatividad" como medida para calibrar la inflaci�n real, ya que ello puede socavar las chances de �xito del Gobierno en buscar ordenar las discusiones sal�riales a fin de lograr contener a�n m�s las demandas de cara al a�o que comienza. L�gicamente, el IPC, por ser un �ndice que reproduce el patr�n de consumo promedio de la poblaci�n, adem�s de estar construido en base a una encuesta de gastos con once a�os de antig�edad, puede sufrir algunos problemas para medir la inflaci�n real que padecen ciertos grupos sociales en particular, pero de all� a afirmar que no es representativo y que la inflaci�n "real" es mayor hay un trecho largo. A nuestro juicio, no hay mejor medida disponible que el IPC para aproximar lo que ocurre con la inflaci�n a nivel minorista, y por tanto todo comentario respecto de cuestiones tales como la sensaci�n t�rmica o cosas parecidas debe ser tomado con precauci�n. Confiamos de todos modos en el poder de persuasi�n del Gobierno para lograr ordenar las demandas salariales de modo tal que las mismas no resulten en un factor que afecten negativamente las expectativas".
.
No hay ninguna duda que en el �ndice de Costo de Vida incide el congelamiento de las tarifas de los servicios p�blicos privatizados y los controles de precios. Ello no necesariamente quiere decir que el gobierno esta tergiversando la realidad. En efecto, el Gobierno no estar�a cometiendo ning�n pecado en la confecci�n del Indice de Costo de Vida si el consumidor paga efectivamente el precio fijado por el Gobierno. �Esta es la realidad para todos los bienes y servicios sujetos a control?

En el caso de los servicios p�blicos privatizados (luz, gas, nafta, tel�fono, agua, etc.) el consumidor paga el precio fijado por el Gobierno y el IPC al tomar esos precios correctamente refleja esta realidad. Ello no implica dejar de lado las cr�ticas que se formulan a esta pol�tica en t�rminos de sus efectos distorsivos sobre la asignaci�n de recursos o sobre la falta de incentivos a la inversi�n o sobre la magnitud de los subsidios que ello ocasiona. Pero no podemos desconocer en el IPC que ese es el precio que efectivamente paga el consumidor por el servicio privatizado.

Pero el an�lisis no es tan claro en el caso de otros bienes y servicios sujetos a controles. El INDEC para medir el IPC mensualmente obtiene informaci�n sobre 115.000 precios de bienes y servicios. Ello requiere que el encuestador del INDEC releve los precios de una serie de bienes y servicios que se especifican con mucho detalle en la metodolog�a de medici�n de dicho Indice. Ello es as� porque un bien, que gen�ricamente se conoce, por ejemplo como carne o fideos, tiene distintos tipos de corte de carne o denominaciones de los fideos cuando se comercializan en el mercado. Ello lleva a que los encuestadores no pregunten sobre el precio de la carne o de los fideos en general sino que traten de obtener la informaci�n del precio del tipo de corte de la carne o denominaci�n del fideo que espec�ficamente figura en el IPC.

Como consecuencia de esta metodolog�a de estimaci�n del Indice del Costo de Vida, una pol�tica de controles de precios puede impulsar al Gobierno a dos tipos de acciones si su objetivo es incidir en la medici�n del �ndice de precios.

El primer caso es cuando el Gobierno fija los precios de los productos que directamente forman parte del Indice pero no fija los precios de aquellos que son claramente sustitutos del bien o servicio sujeto a control. Por ejemplo, fija el precio del tipo del corte de la carne o denominaci�n del fideo que directamente entra en el �ndice y deja desregulado los otros tipos de corte de carne o fideos. En estos ejemplos, esta el INDEC falseando la medici�n estad�stica del IPC? Claramente no porque solo toma el precio del corte de carne que espec�ficamente pregunta el encuestador. Pero, esta medici�n es "representativa" de la realidad inflacionaria? Claramente no porque deja de lado los aumentos de los precios de los cortes de carne sustitutos que no figuran en el IPC.

El segundo caso es cuando el Gobierno hace uso de "una ingeniosa ingenier�a contable" para influir en el Indice de Costo de Vida. Dos ejemplos son muy claros. El Gobierno mantiene constante las cuotas mensuales de los colegios privados, que son los precios que pregunta el encuestador, pero aumenta el n�mero de cuotas que se pagan en el a�o. Otro caso similar surge de la reciente decisi�n vinculada con al medicina prepaga. Aumenta gradualmente hasta un 6% la cuota mensual en el 2007 y simult�neamente se crea un nuevo r�gimen de aranceles complementarios por los servicios de salud que prestan a sus afiliados.

En ambos casos el INDEC mide el costo de la educaci�n y la salud por el valor de la cuota mensual, que al permanecer pr�cticamente constante no afecta la medici�n del Indice. Esta falseando la medici�n estad�stica? Claramente no. Esa medici�n es "representativa" de la realidad inflacionaria? Claramente no.

Es obvio, que el objetivo fundamental del Gobierno en torno a estas estrategias estad�sticas es frenar las expectativas inflacionarias y tambi�n atenuar las demandas salariales. Sin embargo, no creo que los dirigentes sindicales sean tan ingenuos para no tener en cuenta la sensaci�n generalizada que el Indice de Costo de Vida no es representativo de la realidad inflacionaria. Creo que en el caso de las negociaciones sindicales adem�s del Indice va a ser necesario hacer concesiones complementarias a los sindicatos, por ejemplo, en los recursos de las obras sociales.
.
Pero el Indice de Costo de Vida no solo incide en las demandas salariales. Tiene otras consecuencias negativas que golpean sobre la seguridad jur�dica. El canje de la deuda que realizo el Gobierno para salir del "default" cambio tambi�n la estructura de monedas de la deuda del Gobierno. En efecto, en la �poca de la convertibilidad toda la deuda estaba en d�lares. A partir del canje el 41% de la deuda publica total esta en pesos indexada con el Indice de Costo de Vida. En consecuencia, si el Indice no es representativo de la realidad hay una transferencia de riqueza de los tenedores de t�tulos p�blicos al Gobierno.

En s�ntesis, la actual estimaci�n del Indice de Costo de Vida es un claro ejemplo de una vieja recomendaci�n a los que elaboran indicadores estad�sticos: "bull-shit in, bull-shit out"

Etiquetas: